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Cómo afrontar los cambios vitales en la juventud adulta: claves para entender lo que sientes

Las diferentes etapas de la vida nos llevan a vivir experiencias nuevas que despiertan sensaciones, retos y emociones muy distintas. Según la psicología del desarrollo, cada fase evolutiva implica transiciones que requieren adaptación (Schlossberg, 1981). Y una de las etapas donde estos cambios se sienten con mayor intensidad es la juventud adulta.


Entre los 18 y los 25 años, muchas personas experimentan una mezcla de ilusión y presión. Estudios, primeros trabajos, nuevas relaciones, decisiones importantes… todo ocurre a gran velocidad, y esto puede ser tan emocionante como abrumador.


Una etapa llena de “primeras veces”

Los jóvenes adultos suelen encontrarse en un momento de vida con numerosas novedades: independencia económica progresiva, nuevas responsabilidades, exploración de la identidad y vínculos que cambian. La investigación muestra que las “primeras veces” generan emociones intensas porque implican aprendizaje, incertidumbre y crecimiento (Arnett, 2000).

Es normal sentir inseguridad ante situaciones nuevas. No significa que estés fallando, sino que estás creciendo y adaptándote a un entorno en constante movimiento.


Preguntas que aparecen de forma habitual

Durante esta etapa pueden surgir reflexiones como:

Elegir tu camino

  • ¿Estoy tomando las decisiones correctas?

  • ¿Por qué siento tanta presión por mi futuro?

  • ¿Por qué mis relaciones parecen cambiar tan rápido?

  • ¿Es normal no tener todo claro?

Estas preguntas forman parte del proceso natural de construcción de identidad y autonomía.


El impacto emocional de los cambios

La ciencia sabe que los cambios significativos pueden generar estrés, ansiedad o sensación de descontrol porque implican un esfuerzo de adaptación psicológico (Lazarus y Folkman, 1984). Además, la comparación social (muy presente en redes) puede aumentar la sensación de no estar “a la altura”.

Recordar que cada persona tiene un ritmo distinto es fundamental. No existe un camino único ni una velocidad ideal para avanzar.


Un punto importante: esto también ocurre en otras etapas

Aunque los jóvenes adultos suelen vivir los cambios con especial intensidad, las transiciones vitales pueden generar emociones similares en cualquier momento de la vida: mudanzas, rupturas, maternidad/paternidad, cambios laborales, jubilación o incluso crisis personales inesperadas.

Cualquier etapa conlleva ajustes internos que son totalmente normales.


El valor del acompañamiento psicológico

La terapia puede ser un espacio útil para:

  • Comprender mejor tus emociones durante los cambios.

  • Aprender maneras de manejar la ansiedad o el estrés.

  • Potenciar la autoestima y la seguridad personal.

  • Explorar decisiones desde un lugar más calmado.

  • Desarrollar recursos para afrontar nuevas etapas con mayor claridad.

Hablar de lo que te preocupa permite ordenar tus pensamientos, aliviar la carga emocional y recuperar sensación de dirección.

La juventud adulta no es una etapa para tener todas las respuestas, sino para empezar a construirlas. Estás aprendiendo, probando, equivocándote, creciendo… y todo eso forma parte del proceso.

Buscar apoyo profesional no es señal de debilidad, sino un acto de autocuidado y madurez.




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Arnett, J. J. (2000). Emerging adulthood: A theory of development from the late teens through the twenties. American Psychologist, 55(5), 469–480. https://doi.org/10.1037/0003-066X.55.5.469

Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984). Stress, appraisal, and coping. Springer.

Schlossberg, N. K. (1981). A model for analyzing human adaptation to transition. The Counseling Psychologist, 9(2), 2–18. https://doi.org/10.1177/001100008100900202

 
 
 

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